¿Se puede almacenar 🔋la electricidad dentro de una botella?
Imaginad el año 1745.
Nadie sabía qué era la electricidad y la teoría dominante era que la electricidad era un fluido invisible (como un líquido mágico) que fluía entre los objetos.
En la Universidad de Leyden (Países Bajos), un profesor llamado Pieter van Musschenbroek (y casi simultáneamente un clérigo alemán llamado Ewald von Kleist) tuvo una idea lógica para la época:
"Si la electricidad es un líquido... ¿por qué no intentamos guardarla dentro de una botella como si fuera agua?"
Ellos creían que el agua atraparía ese "líquido eléctrico" y llevaron a cabo el siguiente experimento:
Musschenbroek llenó una botella de agua, metió un cable de latón en el interior y la conectó a un generador de fricción. Su ayudante, Andreas Cunaeus, cometió un "error" clave. Sujetó la botella con la mano (haciendo de tierra) mientras la máquina cargaba el agua.
Cuando Cunaeus fue a quitar el cable con la otra mano... ¡ZAS! Recibió una descarga tan violenta que tiró la botella y casi se desmaya. Habían descubierto, por accidente, que la carga no se guardaba "en el agua", sino que se almacenaba gracias a la diferencia de potencial entre el conductor interior y la mano exterior, separados por el vidrio. Habían inventado el condensador.
Musschenbroek escribió una carta famosa a un colega francés (Réaumur) diciendo:
"He recibido un golpe tan terrible que perdí el aliento... No volvería a repetirlo ni por la corona de Francia."
A partir de ese instante la electricidad se convirtió en un fenómeno circense. Con ratones y pájaros electrocutados y hasta monjes que gritaban de dolor cuando los atravesaba la corriente.
Una vez que supieron cómo almacenar esta energía, Europa se volvió loca con las demostraciones eléctricas. Todos querían ver "el fuego eléctrico".
Para demostrar la potencia letal de la botella, se usaban pequeños animales. Se conectaba una botella de Leyden cargada a un gorrión, un escarabajo o un ratón. El animal caía fulminado instantáneamente ante el aplauso del público. Era la forma de visualizar la "fuerza invisible" de la electricidad y las consecuencias que tiene su paso por los seres vivos.
Benjamin Franklin, más tarde, usó baterías de estas botellas para matar pavos, intentando ver si la carne sabía más tierna (Spoiler: casi se mata él mismo en el proceso).
Otra demostración curiosa de aquella época era lo que se llamaba. El "Beso Eléctrico" donde una dama cargada de electricidad estática invitaba a un caballero a besarla. Al acercarse los labios... ¡saltaba una chispa dolorosa!. También es curiosa la demostración de la cadena de monjes. Donde el abate Jean-Antoine Nollet, el mayor "showman" de la electricidad en Francia, quiso impresionar al rey Luis XV. Reunió a 200 monjes cartujos en un círculo gigantesco de más de un kilómetro y medio. Los conectó con trozos de alambre de hierro. Sin avisarles, descargó una potente Botella de Leyden en el primero. Los 200 monjes saltaron en el aire y gritaron exactamente al mismo tiempo. Esto demostró por primera vez que la velocidad de la electricidad era altísima, prácticamente instantánea.
¿Por qué se llaman "Baterías" a las pilas?
Una sola botella de Leyden almacenaba poca carga. Así que empezaron a conectar muchas botellas juntas, una al lado de la otra, para multiplicar la potencia. A Benjamin Franklin, al ver todas esas botellas alineadas, le recordaron a una fila de cañones de artillería listos para disparar. En términos militares, un grupo de cañones es una "batería". Por eso, hoy en día, a las pilas las llamamos baterías. Por culpa de estas botellas.

